Tu mayor ventaja puede parecerte normal

¿Por qué?
Porque para ti es fácil.
No te cuesta tanto.
No necesitas pensarlo demasiado.
Simplemente lo haces.
Y por eso puedes asumir que los demás también podrían hacerlo.
Pero no siempre es así.
Quizá eres muy bueno resolviendo problemas bajo presión.
Quizá conectas ideas que otros ven separadas.
Quizá tienes facilidad para escuchar, organizar, explicar, negociar o mantener la calma.
Como esas capacidades forman parte de tu manera habitual de actuar, puedes dejar de verlas como una fortaleza.
Se vuelven “normales”.
Y ahí aparece un riesgo:
Subestimar aquello que podría convertirse en una de tus mayores ventajas.
No todo crecimiento consiste en corregir debilidades
Durante mucho tiempo, el desarrollo personal se ha enfocado en una pregunta:
¿Qué necesito mejorar?
Es una buena pregunta.
Pero no debería ser la única.
También necesitamos preguntarnos:
¿Qué hago especialmente bien y cómo puedo aprovecharlo mejor?
Porque si dedicas toda tu energía a corregir lo que haces mal, puedes terminar ignorando aquello que ya te diferencia.
Una fortaleza no significa que seas perfecto en algo.
Significa que existe una capacidad que aparece de manera consistente cuando produces buenos resultados.
Puede ser una habilidad técnica.
Pero también puede ser una forma de pensar o comportarte.
Por ejemplo:
• Mantener la calma cuando los demás se bloquean.
• Convertir una idea complicada en algo sencillo.
• Crear estructura donde hay desorden.
• Generar confianza rápidamente.
• Detectar problemas antes de que aparezcan.
• Mantener la constancia cuando otros abandonan.
Muchas veces, esas capacidades son tan familiares que dejamos de prestarles atención.
Busca evidencia, no etiquetas
No necesitas hacer un test para empezar a reconocer tus fortalezas.
Puedes mirar hacia atrás.
Piensa en momentos en los que las cosas salieron especialmente bien.
No necesariamente grandes logros.
Puede ser una conversación, un proyecto, una situación difícil o algo que resolviste con facilidad.
Después pregúntate:
¿Qué hice yo que ayudó a que ese resultado ocurriera?
Hazlo varias veces.
Los patrones empiezan a aparecer.
HERRAMIENTA DE LA SEMANA · MÉTODO HARADA
Encuentra tus fortalezas en la evidencia
- 1.Recuerda cinco situaciones en las que obtuviste un buen resultado. Para cada una, escribe:
- 2.¿Qué estaba pasando?
- 3.¿Qué hice específicamente?
- 4.¿Qué capacidad utilicé?
- 5.¿Qué resultado produjo?
Después compara las cinco situaciones.
Busca las capacidades que se repiten.
Quizá descubras que eres particularmente bueno para:
• Resolver.
• Organizar.
• Comunicar.
• Escuchar.
• Crear.
• Conectar.
• Analizar.
• Perseverar.
• Liderar.
• Simplificar.
No busques una palabra impresionante.
Busca evidencia.
Esta semana
Elige las tres fortalezas que más se repitieron.
Después hazte una última pregunta:
¿Estoy utilizando estas fortalezas lo suficiente en mi vida y en mi trabajo?
Escríbeme a carlos@focusacademy.lat y dime cuál fue la fortaleza que más te sorprendió encontrar.
Porque desarrollarte no significa convertirte en alguien completamente diferente.
También significa aprender a utilizar mucho mejor lo que ya existe en ti.
No construyas tu futuro solamente reparando debilidades. Constrúyelo también aprovechando aquello que ya haces extraordinariamente bien.
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Carlos E. Barclay
Fundador de Focus Academy y coach certificado del Método Harada en México.
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Reflexiones semanales sobre desarrollo humano, disciplina y el Método Harada.
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